lunes, 31 de agosto de 2009

No me prometas nada

- No me prometas nada- mascullé. Si me permitía concebir esperanzas y luego terminaban en nada.. eso me mataría. Todos esos vampiros sin piedad no habían sido capaces de acabar conmigo, pero la esperanza haría el trabajo mucho mejor. La ira brillo metálica en sus ojos negros.
- ¿Crees que te estoy mintiendo ahora?
- No. No me estas mintiendo – sacudí la cabeza intentando pensar en el asunto de forma coherente. Quería examinar la hipótesis de que él me quería, pero sin dejar de ser objetiva, casi de modo clínico, para no caer en la trampa de la esperanza- Realmente lo crees.. ahora, pero ¿Qué pasara mañana cuando pienses en todas esas razones que has mencionado en primer lugar?
Se estremeció. Recordé otra vez aquellos últimos días antes de que el me dejara, intentando mirarlos desde el punto de vista de lo que me estaba contando ahora. Con esta nueva perspectiva, sus inquietantes y fríos silencios de entonces adquirían un significado diferente si me hacía a la idea de que me había dejado amándome, que me había dejado por mi bien.
- No es como si hubieras cambiado de idea al respecto, ¿a qué no?. Terminaras haciendo lo que crees que es correcto.
- No soy tan fuerte como tú pareces creer- comento él-. Lo que estaba bien o estaba mal había dejado de tener importancia para mí; pensaba regresar de todas maneras. Antes de que Rosalie me comunicara la noticia, yo ya intentaba sobrevivir como podía de una semana a otra, a veces solo de un día para otro. Luchaba por pasar como pudiera cada hora. Nada más era cuestión de tiempo, y no quedaba ya mucho, que apareciera en tu ventana y te suplicara que me dejaras volver. Estaré encantado de suplicártelo si asi lo quieres.

Luna nueva

1 comentario:

  1. Muy interesante Crepusculo, pero prefiero leerte cuando escribes tú. Tq

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